Un Solo Latido: El Mundial que Unió a Tequisquiapan
SOCIEDAD
Cada cuatro años las poblaciones globales se preparan para ver el mundial de fútbol. Es un tiempo que llega con muchas diferentes emociones y que todos experimentan de diferente manera. Unos lo disfrutan solos y otros con familia; pero este año Tequisquiapan, con una gran pantalla en la Plaza Manuel Hidalgo, ofreció otra opción: Un lugar en donde un abuelo buscando relajarse, un trabajador camino a casa, 2 compañeras de escuela o una familia de 4 podrían reunirse. De esta manera, el pueblo logró algo especial: un punto de encuentro para disfrutar del Mundial en comunidad.
En un mundial sumamente caro y de acceso limitado, seguramente, el mundial de Tequisquiapan fue inclusivo y accesible. Desde el inicio se veían pancartas colgadas, diciendo "El Futbol Nos Une", "Vamos México", "Un Solo Latido" y "En Tequis el Mundial se Vive en Comunidad", lemas que, en la actualidad, solamente pueden realizarse con eventos gratuitos. En fin, el pueblo de Tequisquiapan ofreció una experiencia que tomó en cuenta las necesidades tanto de la población flotante como de la permanente.
Debajo de la loma temporal no solo se transmitió el mundial, sino que inicialmente se usó el espacio para una competencia regional de bandas de marcha, funcionando de alguna manera como rito de iniciación para este espacio comunitario.
Por unos días, al lado de los arcos también había mesas de futbolín gratuitas para que la comunidad jugara sin necesidad de monedas, un alivio económico. Uno podría simplemente llegar con la familia, con amigos, o conocer a un desconocido, y pasarse un tiempo disfrutando del futbolín en comunidad.
Durante los juegos más concurridos, se sabía que habría que acomodar a más gente. ¿La solución? Otra pantalla y más sillas: una respuesta simple y eficiente que refleja las capacidades que un pueblo puede desarrollar cuando tiene en mente las expectativas de su población.
En el partido entre Chequia y México, la emoción se sentía en los chicharrones de harina y se escuchaba en las trompetas. Se notaba la emoción colectiva de un partido compartido, con vecinos disfrutando codo a codo del juego. Es en momentos así, cuando la población puede disfrutar de su propia infraestructura, que el mensaje "Latimos Juntos" se vuelve realidad. Al final, México ganó 3-0 y lo único que se podía escuchar eran los cohetes del pueblo y las trompetas de plástico. Tal vez se podría decir que se escuchaba "un solo latido".
Durante el partido entre Inglaterra y México, más gente llegó asumiendo que les esperaría un asiento, y tenían razón. Se había tomado en cuenta el incremento de personas y, otra vez, se pusieron más sillas. Y cuando se llenaron los asientos, rápidamente se instalaron aún más, un esfuerzo por acomodar a todos. Es la misma razón por la cual se prohibía el consumo de alcohol dentro del evento y por la cual había trabajadores para dirigir el flujo de la población. Gracias a esa organización, se veía cómo un señor en silla de ruedas podía entrar y salir fácilmente. También en este juego dieron botana para mucha gente, dándole más ambiente al evento.
En efecto, el mundial sirvió para más de un propósito, demostrando eficiencia, planeación e intención. La loma funcionó como un “ECOS” o espacio de cohesión social que simultáneamente estimulaba la economía local. Era un lugar con un ambiente de festejo sano y saludable, en donde se valoraba la unión y la familia. Un lugar en donde se crearon memorias colectivas compartidas por locales y foráneos que nunca se olvidaran. En fin, Tequisquiapan pudo administrar, desarrollar y cultivar la comunidad usando el mundial. Este evento sirve como ejemplo para gobiernos de cualquier tamaño, y demuestra que Tequisquiapan tiene las capacidades de organizar eventos de talla internacional fortaleciendo el sentido de comunidad que lo caracteriza.
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Tequisquiapan, Queretaro
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